domingo, 15 de marzo de 2009

Bitácora de una invisible.



Paso, paso, tropiezo, paso, paso, vuelta, paso, paso...paso

Como todos los días decidí salir a deambular por la ciudad, increíble, de todos los lugares en el mundo, me había tocado estar ahí, el único lugar donde nadie parecía verme.

Desde que existo intente hacer amigos, que alguien pudiera compartir su vida conmigo, pero todos parecían estar demasiado ocupados para mi, siempre que me paraba frente a alguien con intención de saludarle y presentarme, esta persona me extendía un billete y seguía de largo. ¿qué acaso pensaron que yo me vendía? Lo peor de todo fue que al ver esto muchos otros intentaron comprar así mi compañía, y al ver que por mas dinero que me daban yo no quería seguirlos, renunciaron a mi.

Después del dinero siguieron los regalos...no se que era peor, al final, cuando me sentía abandonada y sola, cuando empecé a dudar de mi propia existencia ya que nadie parecía realmente creer en mi, se me acerco un niño en una plaza comercial.

Jamás olvidare sus grandes ojitos mirándome fijamente, de frente, como si no existiera nadie mas que yo para el, se sentó a un lado de mi y tomo mi mano, obediente le seguí durante todo el día, era justo lo que había estado esperando.

La madre del niño no dijo nada de mi presencia, al parecer no le preocupaba, casi al anochecer los acompañe a su casa y ahí el pequeño me presento con su abuelita, que amable señora, tan risueña y cariñosa, el pequeño me indico que hablara fuerte y le tomara la mano pues ella era ciega y algo sorda, yo obediente hice lo indicado y la mujer me pidió que la visitara de nuevo, yo por supuesto accedí.

Poco a poco fui siendo parte de esa familia, después de algunas semanas la madre del niño ya me integraba en sus actividades también, el padre fue el que mas se resistió, una tarde después de regresar del parque con el pequeñazo que me salvo de la extinción, escuchamos que su padre discutían junto con la abuela.

-Yo no entiendo por que dejan que ella entre en nuestra casa, tu ni siquiera puedes verla...-Le decía a la mujer mayor, algo molesto.

-Pero puedo sentirla-Contesto la aludida sin perder la calma.

Ante estas palabras el hombre guardo silencio, y lento pero seguro empezó también a notarme, una tarde regresamos al centro comercial donde los conocí, ahí se celebraba el cumpleaños de un compañerito de mi amigo, los niños inmediatamente me integraron, en medio de un juego note que otro pequeño esta solo en una sillita, de sus mejillas corrían amargas lagrimitas, frustrado intentaba llamar la atención de la que supuse era su madre, mas esta le ignoraba olímpicamente parloteando por el celular.

No podía dejar de verlo, mi amiguito me miro fijamente y me dijo.

-Ve con el, te necesita mas...-me impulso, yo no quería dejarlo, pero tenia razón.

-Gracias Lucas..., espero que no me olvides.-Le pedí mientras me alejaba de el rumbo a mi futuro nuevo compañero.

-Gracias a ti-me dijo dulcemente y cuando me acerque al niño melancólico y este me miro, supe que era lo correcto.

Ya trece años han pasado desde eso, ahora estoy con Rose, mi actual amiga, es una niña muy especial, me presenta con todo el mundo que conoce, y hasta con los que no.

No puedo creerlo, es el.

-¡Lucas!- Grite entusiasmada al reconocer a mi pequeño amigo ahora todo un hombre, este me reconoció de inmediato y corrió a abrazarme.

-Como te extrañado pequeño- le susurro conmovida.

-Diría lo mismo, pero siempre te eh tenido conmigo-Me explico señalando su corazón-quiero presentarte a alguien-me indico y yo gustosa lo seguí hasta quedar frente a una linda chica que a leguas le quería tanto como yo.

-Ella es Claudia, mi novia- me dijo y Claudia me dio un ligero abrazo.

-Un placer Claudia- respondí alegre de que Lucas estuviera tan bien acompañado

-Y ella es una vieja amiga-Indico Lucas- su nombre es Felicidad.

Desde ese día supe que yo no era la única en mi tipo corriendo por el mundo, Claudia también conocía a otra como yo, entendí que las “felicidades” somos abundantes en la tierra, deambulando en todos lados, esperando que alguien levante la vista y nos deje presentarnos, que se quiten la venda de los ojos y del corazón, para dejarnos entrar en su vida, quedarse con todo lo que puedan de nosotras, y después presentarnos a alguien mas.
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Cumpliendo el desafio relacionado con la "Ceguera" del PPC, realize este pequeño cuentito, espero y les haya gustado.
Ein kuss
Eine Ginna

4 comentarios:

Lady Danielle dijo...

Tu historia me tenía absolutamente metida. No sabía qué diablos pasaba. Por un momento pensé que la persona que hablaba era un cachorro, aunq habían ciertas cosas que no me cuadraban!!!
Muy bueno!, Muy original!, definitivamente un desafío PPC muy bien logrado!!!

Un beso desde Nunca Jamás,
Ember

Ginna Isabella Ryddle dijo...

Hehehe, me alegra que te atrapara aunque solo fuera para marearte un rato xD

Un gusto tenerla por acá doña Ember, espero que estés muy bien y gracias por comentar.

Originalmente pensé en escribir algo respecto conmigo...pero...ya sabéis, la musa se manda sola.Y termine en cabilaciones filosoficas que ocurren como una vez cada mil años U_U
Ein kuss
Eine Ginna

ArTeSaNiCa dijo...

Me encanto la historia!!

Ginna Isabella Ryddle dijo...

ArTeSaNiCa: Danke! y bienvenida, ojala te tenga rondando por aca mas seguido.